Me resulta difícil ver el camino para resolver mis problemas. Por momentos eso me angustia y me invade un gran sentimiento de desesperanza.
Sin embargo, cuando comparto mis experiencias con mis amigos o demás personas me doy cuenta que la cruz que me toco llevar en esta vida no es tan pesada como la de los otros y que mi vida no es tan terrible como a veces parece.
No conozco a nadie que no esté pasando o no haya pasado por dificultades. A cada uno la vida le duele por distintos lados. Problemas económicos, enfermedades, familiares, sentimentales, etc.
¿Será que necesitamos pasar por estas cosas para sentirnos más humanos? ¿Será que el dolor es una forma que tiene Dios de sacudirnos o de hacernos reaccionar?
Tendré entonces que empezar a buscar cual es el sentido de esta cruz que Dios permitió en mi vida.
¿Acaso será una gran oportunidad para atreverme a hacer cambios profundos en mí y ser una mejor persona?
Lo único que te pido Jesús es que no me sueltes. Acompañame en este camino porque sólo no puedo.
¿Alguna vez sentiste que perdiste el eje de tu vida? Yo también. Al principio le heché la culpa alos años, las preocupaciones, las luchas diarias, las ambiciones.Sin embargo, me di cuenta que simplemente había pérdido el sentido de mi vida. Encontrarlo es el objetivo de este viaje. ¿Me acompañas?
13 dic 2009
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